6.5.16 | Partimos hacia Villagarcía de Campos una vez que terminaron las actividades del viernes. Nos recibió el padre de Rodrigo en una acogedora casa custodiada por un fiero mastín de 3 meses y con la chimenea encendida.

Tras una abundante cena jugamos infinidad de partidas de “el lobo”, y una vez que se hizo de noche cerrada fuimos a mitad del campo al lado de una casa abandonada a contar historias. A las actuaciones estelares de Rodrigo y David en el lobo hay que añadir el miedo que pasó Nicolás  cuando vio las altas murallas del castillo.

Por la mañana pudimos asistir a misa en un convento cercano y después de un desayuno excelente nos fuimos a Urueña donde jugamos un escondite. Claramente, Alfredo y fosco fueron los protagonistas además de Jesús.
Volvimos a la casa para comer y jugar un intenso partido de fútbol a petición de Alejandro y Pablo; y la convivencia concluyó con una visita express a la Santa Espina.

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