Torneo Solidario Santander

¡Día grande! ¡Festivo! ¡Es la Virgen del Pilar! Después de celebrar Misa cargamos las maletas y nos ponemos rumbo a tierras norteñas: Santander. Pasamos la primera tarde volando cometas en la playa, unos con más arte que otros; algunos prefirieron cruzar las gélidas aguas cántabras en busca de mejores olas.
Tras un precioso atardecer… Toca volver! Y para coger sueño
qué mejor que una excursión
nocturna solo para valientes.
Descansamos en el albergue para el gran torneo del sábado: tesón, esfuerzo, lucha… ¡Victorias! Aunque también derrotas. Un sábado de locos, de mucha música y bailes indescriptibles desde las gradas. Y entre partido y partido uno saca tiempo para tomar un helado mirando el mar, subir a una cápsula marina de salvamento, trepar árboles y ver pingüinos, focas, leones marinos y otros “animales” de la creación.
Regreso al albergue con sabor a peliculón espacial, y a soñar con las estrellas antes del domingo cultural. Misa en el Centro de Santander y llegada al Museo Marítimo, donde un imponente esqueleto de ballena nos da la bienvenida. Tras sentirnos piratas cañoneros, pescadores y submarinistas viendo todos los peces ¡y tiburones! del cantábrico…
Matamos el hambre a hamburguesazos, patatuelas, helados… ¡y fiesta en las colchonetas sin límite de edad! Con los estómagos llenos y el alma tranquila, el regreso feliz a casa estaba asegurado.
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